jueves, 23 de octubre de 2008

La filosofía, tal como la crearon y la practicaron los griegos, es posible porque el universo no está totalmente ordenado. Si lo estuviera no habría la menor filosofía, habría sólo un sistema de saber único y definitivo. Y si el mundo fuera caos puro y simple, no habría ninguna posibilidad de pensar. Pero la filosofía condiciona también la creación política. Si el universo humano estuviera perfectamente ordenado, ya desde el exterior, ya por su "actividad espontánea" ("la mano invisible", etc.), si las leyes humanas estuvieran dictadas por Dios o por la naturaleza o también por "la naturaleza de la sociedad" o por "las leyes de la historia", no habría entonces ningún lugar para el pensamiento político, ni habría un campo abierto a la acción política, de manera que sería absurdo interrogarse sobre lo que es una ley buena o sobre la naturaleza de la justicia.
Cornelius Castoriadis
Los dominios del hombre.
Mientras más observo a los hombres, menos me gustan. Si tan solo pudiera decir lo mismo de las mujeres, todo estaría bien.

Arthur Schopenhauer
El arte de tratar a las mujeres.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Un caso particular del síndrome de Otelo – suspicacia exacerbada- es el de esos privilegiados que no necesitan aprender nada, porque todo lo saben de antemano…incluso lo más recóndito: los pensamientos del prójimo.


Ricardo Medina Macías
¿Saber infuso?
4 de febrero de 2008.
www.ideasalvuelo.blogspot.com

jueves, 16 de octubre de 2008

Un efecto colateral de las crisis es la proliferación de analistas instantáneos que pontifican con desparpajo acerca de lo que ignoran.
Ricardo Medina Macías
10.14.2008
¿Dónde estaba el Consejo de Administración?

martes, 14 de octubre de 2008

El hombre es igual que un soplo; sus días, una sombra que pasa.

Salmo 143
El camino que conduce desde el mundo exterior hasta nosotros mismos es largo y sinuoso y está lleno de pasos dados en direcciones contrapuestas cuyo significado e importancia sólo reconocemos con el tiempo.

Sándor Márai
Confesiones de un burgués.
Los verdaderos regalos de la vida, las cosas que nos ayudan a formar y a mantener nuestra fe y nuestra buena voluntad son casi siempre inesperados y en apariencia poco importantes.

Sándor Márai
Confesiones de un burgués.